domingo 29 de abril de 2007

Seamos realistas, hagamos lo imposible

Me inclino a pensar que la familia es lo más importante de todo. Y eso que no he visto recientemente El Padrino. En El Padrino están claros los límites de la familia, o estás con ella o estás contra ella, pero en la realidad no es tanto así. Yo sé que mi madre es de mi familia, o yo soy de la suya, esto es bidireccional; pero un primo de un primo ¿es familiar tuyo?. Bueno, desde luego no vive contigo, pero habría que ver si es de tu linaje. Ahí es donde entra en juego algo que aprendí en Etología.

Había una vez una chica, llamada hoy en día por los científicos Eva mitocondrial, que posiblemente sobrevivió a algún tipo de pandemia mientras las demás mujeres sucumbían. Vivió hace unos doscientos mil años, y sus descendientes se habrían extendido por todo el planeta hace unos ciento cincuenta mil años. Esos descendientes somos los seres humanos actuales, de todas las razas. Todos somos nietos de la misma abuela. Cuando un nazi se cree distinto o mejor que un negro, no está siendo realista: le faltan datos. Hay que ser realistas: cuando le da una paliza realmente se la da a su hermano. Eso hablando sólo en términos genéticos, que es un lenguaje que entendería más facilmente, sin meterme en el terreno filosófico del bien, del mal, del respeto a la vida, etc.

Por extensión, las gerras de la humanidad son todas guerras familiares. No son más importantes ni más trascendentes que matar por el mando a distancia. Para conseguir la paz en el mundo primero habría que conseguir la paz interior y saber que la humanidad es tu hermana. Temblar de indignación cada vez que se comete una injusticia en el mundo. Como lo de las fábricas de Nike y Levi's. Más vale ir descalzo que robando zapatillas (Che Guevara). Como los juguetes de plástico de regalo en los McDonald's de HongKong. Como los productos fabricados para las tiendas de todo a 100. Todos somos culpables del mantenimiento de esas injusticias porque la información está hoy día a un clic de distancia. Sólo hay que querer ser realistas y mantenerse informado para no ser injusto con nuestros hermanos. No son tan baratas las tiendas de todo a 100. Ni las de Ikea. Cada uno tiene que ver lo que está dispuesto a pagar. Todo tiene su precio, al final.

No quiero olvidarme de esos otros seres a quienes yo también considero mis hermanos. Si echamos la vista atrás también es posible que veamos el equivalente a una Eva mitocondrial en el primer ser que abandonó el mar y se puso a buscarse la vida en tierra. La paz en el mundo incluye la paz con la tierra. Con Gaia. Hay diferencia en términos de justicia entre comprar un huevo normal u otro cuya madre no haya sido torturada en vida para producir más barato. O lo que mencioné sobre el foie gras.

Todos somos lo mismo. Somos algo en medio de la nada. Somos todos uno. Somos diferentes pero somos iguales. Debemos hacer lo imposible por darnos cuenta.

Actualización del 1 de Mayo: Nickelback-If everyone cared (Video) (Gracias Leti)

ACTUALIZACIÓN 13 DE JUNIO: Denuncian a Zara, Adidas, Gap, Nike, H&M, y Levi's por explotación laboral. Si no comprarías una bici robada porque fomentarías el robo de bicis, ¿por qué comprar ropa fabricada con explotación laboral? Hay más tiendas.

viernes 20 de abril de 2007

Nada nuevo bajo el sol

Arena. Sol brumoso. Más arena. Arena fina, blanca. Como dicen que es la del carible. Viento azotando sonrisas. Viento azotando turbantes. Arena colándose entre las rendijas de las cámaras digitales. Arena entre los dientes. Un manto blanco recorriendo el desierto a ras de duna. Uno se siente como un grano de sal en la playa. La inmensidad a lomos de dromedario. La vida de Tuareg se antoja glamourosa. Vivir en el desierto durante unos días, en jaimas, en la nada, al otro lado del espejismo, donde respiras vapor de agua y nadas en arena, es lo mejor que se te ocurre. Esperas. Nada. Sigues esperando. Nada. Silencio de gente. Silencio de vida. Silencio roto por el aire en movimiento. Dunas viajando sin rumbo, tranquilas. A su ritmo. Un arbusto entre la arena se asoma temeroso, sabedor de que no permanecerá ahí mucho tiempo. La montura de un turista lo ha seleccionado como aperitivo. La verdad que apetece. Uno mira al dromedario mascar tranquilo, moviendo de lado a lado la mandibula, con sus ojos enfocando a su dueño y al desierto, como con paz interior, y no puede evitar comparar esa mirada con la temerosa del caballo, con el miedo del caballo. Y sigue masticando. Hay que salivar bien esas hierbas secas. Qué bien entraría ahora un traguito... y es en este momento del pensamiento, en esta fase de meditación donde uno se olvida de sus pensamientos y se concentra en sus sensaciones, cuando uno es más desierto que el propio desierto, cuando aparecen. Una cabeza tras la duna. Luego otra. Cual topos. Pop. Otra cabeza. Levantan las manos que sujetan cubos azules, azules como los Tuareg. Cubos azules como los Tuareg llenos de botellas de coca-cola. No. No puede ser. Es un espejismo. Yo creía que estaba en un recorrido desconocido. Yo creía que había entrado en otra fase de mi existencia, que estaba evolucionando hacia un pensamiento más integrador y calmado del universo. Y no. No he estado en Túnez. He estado en un puto anuncio de coca-cola.

viernes 6 de abril de 2007

Agnosticismo y apostasía

Para el agnóstico, a diferencia de para el ateo, la existencia o no de un dios es desconocida y por lo tanto irrelevante. El agnosticismo apático, conocido también como ignosticismo o apateísmo es la visión de que las realidades superiores, aún de existir, no cambian en nada a la condición humana y por lo tanto las religiones son irrelevantes o accesorias. Quienes profesan agnosticismo no son necesariamente antirreligiosos, siendo respetuosos de todas las creencias que proceden de una reflexión individual y honesta, y no de un interés egoísta, de la desesperación o de la presión del entorno. El agnóstico entiende la fe sólo como una opción personal de cada individuo, que él no comparte. (wikipedia)

Lo que ocurre es que muchas personas sólo rezan cuando les van las cosas mal, otras ven la religión como un deber, otros niegan las contradicciones (y crueldades) del catolicismo... creo que muy poca gente se merece el respeto a su fe. Creo que hacer preguntas inquisitorias sobre las creencias y la religión a los que se dicen creyentes es una labor social. Creo que les hace mucho bien cuestionarse lo que creen. Porque si te acostumbras a tener fe te puedes llegar a creer cualquier cosa sin pruebas y sólo porque te lo dicen, seguir la costumbre sin cuestionarte e incluso negar la evidencia. Además hay problemas derivados de tener una creencia firme y bien planteada desde lo personal, y es que puede despertar el fanatismo o el sentimiento de culpabilidad (que viene a ser fanatismo dirigido hacia uno mismo).

Yo no elegí ser bautizado, y hoy por hoy no lo haría. Menos aún sabiendo que se usaría mi bautizo para dar más poder a la iglesia en un estado que se define como laico. Por esto, y por más cosas respecto a la iglesia católica como su postura ante el SIDA (preservativos y transmisión sexual), el aborto, la homosexualidad, los abusos de los curas a los niños y cómo dificulta la investigación el Papa, por la vida sexual de las monjas, por la clausura ante la vida, porque tú no lo has elegido, por mil cosas más: APOSTATA.

Actualización: entrevista a R. Dawkins.

Actualización 30 de Mayo: cada cierto tiempo hay noticias relacionadas con abusos de curas y añado un vínculo. Es asqueroso. Ya no actualizo más, el que tenga ojos que vea.