domingo 3 de junio de 2007

Narrativa: une los puntos

El otro día nos dieron una charla de fin de carrera en la que nos aleccionaban con tener un objetivo como paso previo fundamental antes de empezar a hacer algo. Sin una meta no se puede funcionar. Pues no, así no son las cosas. No somos robots, no hace falta programarlo todo. Es más, podría llegar a ser contraproducente, tanto si uno se obsesiona como si los obstáculos y las circunstancias hacen que debamos cambiarlo. Hay que estar preparado para el cambio pero, más importante, hay que fiarse de lo que uno cree que debe hacer, hay que hacerse caso a uno mismo y trabajar por conseguir aquello que le gusta. Se tenga una meta en la cabeza o no.

Hace poco puse un discurso de Steve Jobs en el que en un momento mencionaba que las elecciones que cada uno hace (los puntos) se unirán tarde o temprano en el futuro (dando así sentido a la vida). Él decía que había que creer que se unirían, que había que tener fe. Yo, en cambio, creo que uno mismo ha de aprender a unirlos. En psicología a eso lo llamamos pensamiento narrativo. Os pongo un parrafito en el que he resumido esta página. (Viva la concisión).

El pensamiento narrativo consiste en contarse historias de uno a uno mismo y a los otros, de tal manera que al narrar estas historias vamos construyendo un significado con el cual nuestras experiencias adquieren sentido. La construcción del significado surge de la propia narración, del continuo actualizar nuestra historia, de nuestra trama narrativa. Es una actividad humana fundamental: individualizarse implica ver el mundo de determinada manera y sentirse en él de algún modo; así, la narrativa es decisiva en la construcción de la identidad personal. Desde el primer momento cada acto de identidad, cada acto de individualizarse respecto a lo otro implica siempre la elaboración y construcción de un significado personal.

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